Todos los niños de dos años no son iguales. Unos avanzan a pasos agigantados mientras otros van de puntillas, unos son como liebres y otros como tortugas, unos vuelan solos y otros necesitan un pequeño empujón.
Debemos respetar a los niños como lo que son, recordando que sólo tienen dos años, y ofreciéndoles la ayuda necesaria para que cada uno aprenda a llevar su cazo:
No hay comentarios:
Publicar un comentario